jueves, 21 de julio de 2011

"La enfermedad nunca es una forma de tristeza...

...ni una metáfora ni una melancolía: es un camino incómodo, que lleva o no a la muerte con o sin rapidez". Con esta frase iniciaba su habitual columna en el periódico El Mundo el pasado 5 de Julio el genial escritor Antonio Gala. Su excepcional reflexión acerca de la enfermedad, la vida y la muerte, profundizaba al respecto y declaraba lo siguiente "Ahora padezco un cáncer de difícil extirpación. Y estoy sometido, para tratar de librarme , a un largo puteo, que es igual que una guerra de la que soy el campo de batalla".

El texto de su escrito es tan profundo y realista que no he podido resistirme a insertar una reducida versión del total del mismo. Su conjunto no tiene desperdicio, ya que hace un fiel reflejo de la grave situación que atraviesa, aderezando todo ello con su fino humor y unas gotas de ironía que le hacen sentir optimista a todo aquel que atraviesa situaciones idénticas a las suyas.

Su ejemplo no hace más que confirmar que la enfermedad y la muerte son parte de la vida y hay que asumir lo más anticipadamente posible la que nos espera. ¡Qué remedio!

Una cosa es cierta, al final llegas con más o menos rapidez, pero es ineludible que llegas. El destino es más o menos agresivo. Sirvan dos ejemplos para ratificar lo dicho. Yo mismo me encuentro en esa situación de plácida espera, que guarda cierta similitud con la forma en que lo vive el mencionado escritor. Hay otros en que la rapidez se impone y a toda máquina, sin tiempo para nada, el destino marca el fin. El caso más notorio del que tengo referencia es el acontecido con "el joven octogenario Vicente" sobre el que escribí en este blog el 12 de Septiembre del pasado año y la admiración que sentía hacia él por sus cualidades deportivas que desarrollaba a sus más de ochenta años, lo cual era verdaderamente alucinante. Por desgracia el destino se ensañó con él y le marcó el final de sus deportivas hazañas y de aquel atleta (diez meses después) solo nos queda el gratísimo y bello recuerdo de lo que fue. Así es la vida, que como bien dice Antonio Gala "es un camino incómodo" que nos putea a su capricho. Esto es tan claro como el agua en un vaso: somos como simples marionetas en este juego siniestro de la vida.

Mientras muchos esperan el destino final, vaya desde este blog mi memoria eterna a mi primo Vicente Babiloni, aquel "Vicente: el jóven que había superado ya los 80 años" al cual describí con toda clase de detalles su vida deportiva desde aquel joven -casi un adolescente- y toda su trayectoria, hasta seguir haciendo gala de su potencial físico incluso siendo un joven anciano que hacía lo que muy pocos de su generación conseguían: ser un deportista nato a los 80 años.

Esa es la grandeza de una vida: hacer posible lo que para otros es imposible lograr.

domingo, 19 de junio de 2011

Los viejos aún recordamos a Fraga y su frase "La calle es mía"

Han pasado treinta y cinco años, y aún resuena en los oídos de muchos ancianos la atropellada voz del ministro de la gobernación Manuel Fraga Iribarne, gritando –como un poseso- ¡la calle es mía! tras la muerte a tiros (a manos de su policía “armada”) de cinco huelguistas y herido a varias decenas de ellos a los que obligó a salir de la iglesia de Vitoria en que se habían acogida. Así, de esa manera terrorífica es como Fraga “tomaba la calle”. Esos eran sus métodos.

Por eso, los mayores no podemos dar crédito, a lo que hemos visto estos días, al contemplar cómo miles de jóvenes alzaban su voz contra el cúmulo de injusticias sociales y en donde la respuesta policial ha sido generalmente tranquila, salvo lo ocurrido en Barcelona, que ha venido a ser la excepción de la regla. Aunque es de justicia reconocer la actitud violenta de los “antisistemas” de costumbre, la inmensa mayoría de jóvenes integrados en el 15-M pueden hacer lo que los hoy ancianos no pudimos realizar en nuestra juventud, debido a la implacable represión en que nos tocó vivir. Eso es lo que nos enorgullece a nosotros como sus testimoniales abuelos. Este movimiento que arrastra cada vez a más jóvenes, está intentando tomar la calle bajo la consigna de “sin violencia somos más”, como podía leerse en una pancarta portada por los del 15-M en Valencia, frente al palacio de la Generalitat, cuando protestaban por la toma de posesión del imputado Camps.

Dicho esto y sin olvidar que hoy por hoy, mientras no se cambie la ley que lo ampara, en este país ha de respetarse la Democracia representativa, y que son los hombres y mujeres elegidos en las urnas, la representación –nos guste o no- del pueblo. Sobra pues el arrogarse nadie la potestad de “somos el pueblo” y por ello tomamos la calle. La calle, que nunca se olvide, es de todos, y aunque salgan 50.000 o un millón de “indignados”, no hay que perder de vista que son casi 20 millones los que han depositado –aunque haya sido a regañadientes- su confianza en la Democracia representativa. A esa inmensa cantidad de españoles les pertenece – también- la calle, ya que ésta es de todos.

De cualquier manera, la simiente, la levadura para posibilitar un cambio en la Democracia que nos hemos dado, existe y buena prueba de ello nos la dan los jóvenes pacifistas, que a su vez están siendo respetados (salvo excepciones) por quienes en otros tiempos, con la fuerza bruta, hubieran dicho la baladronada de Fraga de que la calle es mía, y al que se manifieste en tomarla “leña al mono, hasta que reviente”. En eso hemos cambiado como de la luz al día y los más ancianos podemos dar fe de que efectivamente –como decía Alfonso Guerra en el año 82- “España va a dar tal cambio que no la va a reconocer ni la madre que la parió”.

Para lograr que España siga cambiando solo es necesario aprovechar las oportunidades que se presenten, como lo es la que se lleva a cabo por el movimiento del 15-M con el fin último de alzar nuestra voz frente a quienes desde instituciones económicas, corruptas y caducas, intentan arrebatarle a España la democracia desde los Mercados”

El objetivo es difícil de lograr. El NO, puede estar cantado, pero hay que pelear – a calzón quitado, como dice Rajoy cuando se mete con el Gobierno actual, y pensar que nada –por difícil que sea- es imposible de lograr si sobran razones para meter toda la carne en el asador.

¡Torres más altas han sido derribadas! De eso sabemos mucho los viejos del lugar. Hemos sido testigos de tantos cambios en el mundo a lo largo de nuestra existencia, que todo puede ocurrir. Todo, absolutamente todo.

sábado, 4 de junio de 2011

El olvido que seremos



Este titular, que encierra el recuerdo sobre lo que fue la andadura de cada ser humano por esta tierra, es el del libro escrito por el colombiano Héctor Abad Faciolini, quien a su vez lo tomó de un soneto escrito por el premio Nobel Jorge Luís Borges a modo de epitafio.

Aclarados los orígenes de esta acertadísima frase, de la que me he apropiado, me dispongo a llevar a cabo una reflexión sobre el inevitable olvido que recae sobre el común de los mortales, cuyo recuerdo generalmente no va más allá de nuestra cuarta generación. A partir de ahí entramos de pleno en “El olvido que seremos”.

El escritor colombiano transcribe de manera impresionante las claves para prolongar con ello el recuerdo de lo que fue la generosa vida de su padre hacia el mundo de su entorno (no en balde murió a manos de sicarios paramilitares) y el mutuo cariño paterno–filial que ambos se profesaban. Y lo hace con un solo fin, contar lo que fue la existencia de su progenitor antes de que llegue el olvido definitivo.

El libro esta muy bien parido y no tiene desperdicio, aunque lo esencial es lo que todo ser humano conoce sobradamente: el paso a la posteridad solo pertenece a una insignificante minoría, el resto ya se sabe, el velo del olvido que cubrirá su memoria es algo incuestionable.

Quienes hemos superado las ochenta primaveras hemos pensado infinidad de veces la realidad de la reflexión que nos atañe. Queda, sin embargo, la inmensa felicidad de los momentos vividos, entre los que sobresalen los del entorno familiar. Eso es lo esencial, lo que da valor a nuestra existencia, ya que la vida –a pesar de Calderón de la Barca– no es un sueño, sino una auténtica aventura, que con sus luces y sus sombras nos ha colmado de la más grande de las dichas: la dicha de vivir.

Por lo tanto, lo del “olvido que seremos”, a la inmensa mayoría de las personas –entre las que me incluyo– les importa un carajo, ya que lo importante es vivir la vida, lo cual no es poco.

La dulce melancolía de la añoranza de los más allegados hacia quien fue parte de su propia vida, es muy hermoso, pero más lo es –sin duda– el convivir felices y dichosos el presente del que disfrutamos, lo cual, y aún pecando de reiterativo, tampoco es poco.

Dejémonos pues de epitafios moribundos y pongámonos el mundo por montera, repitiendo aquello tan conocido de “que nos quiten lo bailao” añadiendo además la eufórica frase de “a vivir que son dos días” y hay que saber aprovecharlos. Eso es el secreto de la buena vida, ¿no?

Dejemos a los poetas y escritores con sus sentidas genialidades futuribles.

Nosotros, los ciudadanos de a pie, a lo nuestro: a vivir y si es menester gritando desde nuestras entrañas algo tan formidable como lo es el exclamar con fuerza

¡Viva la vida!

La ministra Pajín ante la ley de una muerte digna

Quienes hemos superado los ochenta años, deberíamos darnos cuenta que, por una circunstancias u otras, estamos abocados a una cuenta atrás irreversible.

Esto, que es bueno asumirlo con entereza, quizá para algunos suponga algo inalcanzable, ya que la cuesta abajo de la ancianidad tiene –sin duda– sus dificultades. Esto me recuerda lo que hace 57 años me decía en su consulta de la calle Costa el catedrático don Pedro Ramón Vinos (sobrino del premio Nobel Santiago Ramón y Cajal) con quien tenía cierta relación profesional, cuando me hablaba del envejecimiento y la lucha que manteníamos contra nuestras arterias al llegar a esa última etapa de la vida: “puesto que es fuerza caer, caigamos con dignidad y decoro”.

Para quienes nos percatamos de que hemos vivido un largo trecho en este mundo en el que a pesar de sus luces y sus sombras, hemos intentado emular la longevidad de Matusalén, no ha caído en saco roto las declaraciones de la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, referente a la Ley de una muerte digna, que se aprobará –según dice– en las próximas semanas, y que vendrá a mitigar los dolores insufribles que padecen aquellos enfermos irreversibles, según el criterio médico, merced a los cuidados paliativos, que garantizarán tanto el derecho de los pacientes para recibirlos, como de los profesionales de la sanidad para administrarlos.

Como en este país ya nos conocemos todos, sabemos que esta nueva ley levantará ampollas y aflorarán los criterios de que se trata de disfrazar un servicio de eutanasia a la carta. Eso, si llega algún día (nunca de mano de la derechona y el Vaticano) ya se debatirá en el Congreso y el Senado, que es la auténtica representación del pueblo. Hoy por hoy –como dice Pajín– la Ley de una muerte digna no regula la eutanasia”.

Esta ministra, a pesar de su juventud e incluso falta de madurez política para encabezar tres altas responsabilidades del Estado, es claro que tiene una virtud especial para sacar adelante –y que se cumplan– leyes tan complejas como la reforma del aborto, que ha provocado el descenso de estos (lo cual ha venido a confirmar la reducción de embarazos no deseados).

Otro tanto de lo mismo ha conseguido en lo referente a la Ley antitabaco, donde ¡por fin! todas las Comunidades Autónomas han garantizado su cumplimiento.

Ese es el único camino democrático: el que no haya diferencias territoriales en temas de vital importancia, como lo va a ser en la referida Ley de la muerte digna.

Es decir lo mismo que me comentó hace más de medio siglo el doctor Pedro Ramón Vinos, cuando profetizó el morir con dignidad y decoro.

martes, 19 de abril de 2011

Los ancianos ante la crisis

Sin exigencias ni protestas por parte del colectivo de mayores va transcurriendo la gravedad de la crisis que ha hecho tambalear a los países de nuestro entorno. Si en épocas no muy lejanas, cuando se hablaba de bonanza económica, las inoperantes instituciones era más bien poco lo que destinaban a mejorar la difícil situación de la cada vez más envejecida ciudadanía, no les cuento queridos lectores el frenazo en seco en el que estamos inmersos y en el que por lo visto lo vamos a seguir estando en los años próximos.


Pues lo dicho, dicho está; en esta Europa de la que formamos parte de un todo, cosa que conviene tener muy presente, a los viejos españoles se les importa un bledo el déficit democrático y social existente entre los distintos países que la forman. No se oye por nuestra parte una denuncia colectiva en contra de la política insolidaria al uso, lo que al final hipoteca los intereses de los jubilados.


Los viejos hemos olvidado (igual que el conjunto de la población) aquello tan sublime de antaño como “seguir al pie del cañón para manifestarse con la mayor de las energías que se tengan en cuenta nuestras reivindicaciones” . Eso pasó a la historia…


Mientras la realidad de nuestro pasotismo llega a limites insospechados, asistimos impasibles a la no equiparación de las pensiones en el conjunto de la Unión Europea, echándonos a la espalda lo que debiera de ser nuestro grito de guerra “Con las pensiones no se juega, señores diputados del Parlamento Europeo”


A fin de cuentas, los ancianos –pensionistas de hambre – no vivimos, sino que sobrevivimos y gracias.


En honor a la verdad hay que decir que cada cual tiene lo que se merece y nuestra pasividad nos ha llevado al estado actual en que nos encontramos.


Y encima se nos cae en toda la testa esta terrible crisis que han engendrado los poderosos de siempre, los amos del dinero. Así les llamábamos en épocas pretéritas. Ahora se les llama el Mercado global, No nos engañemos, son los mismos. Son en definitiva los que se quedan con el santo y con la limosna.

domingo, 27 de marzo de 2011

El alcalde Belloch y los mayores sin apuros

El muy endeudado ayuntamiento zaragozano, en donde es sabido que hay más voluntad que dinero, suelen dar rienda suelta a la imaginación y prácticamente son capaces de sacar de la nada proyectos de cierta utilidad y poco coste. Este es el caso del Programa dirigido a personas mayores de 60 años que viven solas y que se ha desarrollado a lo largo de los últimos cinco meses. El objetivo- en cierta medida plausible- de esta iniciativa, ha consistido en promover la relación con el entorno de estas personas que se encuentran en el umbral de la ancianidad, llevando a cabo en los centros de convivencia municipales ubicados en diversos barrios de la ciudad, una serie de actividades que les puedan ser útiles para mejorar su autonomía personal y ocupacional, a la vez que se persigue el que obtengan una percepción lo más completa posible de su bienestar y salud para afrontar la vida “impar” ofreciéndoles la posibilidad de envejecer de forma saludable.

El trabajo llevado a cabo en este original programa han intervenido 140 personas entre las cuales ha destacado sobre todo el deseo de aprender y con ello afrontar su vida de soledad con la creación de grupos de convivencia.

El reducido número de asistentes, nos muestra a las claras que las personas de avanzada edad no están por la labor de integrarse en estos menesteres, ya que la inmensa mayoría –los llamados mayores en apuros- bastante hacen con sus escasos recursos para poder subsistir.

Cuando nos alejamos de esos gestos de buena voluntad del Ayuntamiento y pisamos tierra firma, nos encontramos con la cruda realidad de que la pensión media de los mayores con apuros (calculada con las pensiones de jubilación, viudedad, etc.) asciende a 798 euros con cuya cantidad tienen que atender sus necesidades prioritarias esos millones de personas que integran un mundo –más envejecido cada día- que no tienen otra preocupación que salir a flote en ese surami que les rodea.

No se trata de hacer un comentario con tintes negativos, sino que la realidad es la que se impone, y a la vista está que no hay más cera que la que arde y por ello no hay razones para andarse con falsos positivismos y juegos de artificios. Ante esta irrebatible realidad no debe sorprendernos que iniciativas como las del alcalde Belloch, que sin duda son bien intencionadas, no son más que vanos intentos de paliar unos hechos incuestionables, cuya muestra más clara son los pocos asistentes a esa ilusionante convocatoria del programa impares que se hizo en Noviembre a un conjunto que supera –con mucho- las cien mil personas mayores de 60 años y a la que solo acudieron algo más de un centenar.

Pido disculpas a los lectores de CRÓNICA DE ARAGÓN por presentarme con este crítico artículo, pero es que uno lo ve, queridos míos, con los ojos de la experiencia que dan los años, ya que solo me faltan 36 días para cumplir los ochenta tacos y ya conocéis aquello de que sabe más el diablo por viejo que por diablo. Por eso, y solo por eso me atrevo a ver el panorama tan tremendamente oscuro. Razones hay para ello. Y tanto.

viernes, 18 de marzo de 2011

Resumen de la importancia de la Geriatría como ciencia aplicada a los ancianos

El término "geriatría" aparece por primera vez en el año 1909, siendo a mitad de los años 30 en Inglaterra cuando nace lo que podríamos denominar la geriatría moderna, tras la comprobación de que muchos ancianos con enfermedades crónicas, incluso inválidos, se recuperaban con cuidados clínicos y de rehabilitación adecuados, lo cual les permitía la reintegración de nuevo en la familia y en la comunidad. No obstante estos avances, no es hasta el año 1946 cuando en el National Health Service inglés se propicia la Geriatría como nueva especialidad médica, alcanzando a lo largo de los 25 años siguientes 300 especialistas provenientes en su mayoría de la medicina interna.

Desde entonces, en los Países Nórdicos, Reino Unido, Suiza y otros de nuestro entorno el desarrollo de la geriatría ha sido continuo, tanto en investigación como en asistencia y actividades científicas desarrollados en diversos congresos. España, a finales de los años 40, encuentra grandes valedores de la Geriatría, con los ilustres doctores Marañón, Beltrán Báguena, Grande Covián y otros eminentes especialistas, los cuales pasan a integrar en 1947 la primera junta directiva de la Sociedad Española de la especialidad, siendo en el mes de Junio de 1950 cuando se celebra el I Congreso Nacional de Geriatría. A pesar de ese impluso inicial, no es hasta 1978 cuando se consigue en nuestro país el reconocimiento oficial de la especialidad de geriatría y según la revista MEDICINE en su número 50 del año 1983, han sido reiterdas las ocasiones en que se ha solicitado de las autoridades sociales y sanitarias la creación de un plan geriátrico nacional, y que a pesar de los esfuerzos realizados la geriatría en nuestro país encuentra enormes dificultades para introducirse en la universidad y en los hospitales.

A la vista de todo cuanto se ha hecho en el mundo de la medicina en los países desarrollados desde aquel lejano 1978, es de lamentar la lentitud que se ha producido en España a este respecto hasta nuestros días. Han trascurrido 33 años y ese plan geriátrico sigue sin llevarse de manera consensuada con todas las comunidades autónomas. Hay que recordar que la geriatría no es sólo la asistencia a enfermos crónicos de edad avanzada, sino que esta especialidad es fundamentalmente una rama de la medicina que persigue evitar la aparición de enfermedades.

Los hechos están ahí, y para los neófitos en la materia parece que existe una barrera infranqueable para la medicina geriátrica. Los ancianos vamos al médico de familia y como mucho al internista, que se limitan a efectuar análiticas, exploraciones radiológicos y sobre todo al tratamiento farmacólogico. Pero en ningún momento nos encontramos con geriatras que tracen directivas a seguir. Cuando hemos asistido a esporádicas conferencias de geriatras hemos sacado la conclusión de que es trascendental la separación de las distintas situaciones de enfermedad: aguda, crónica, con dependencia parcial o total y por supuesto física y mental y que cada paciente debe ser en el nivel que le corresponda y no en otros. Ya en el año 83 decía el doctor Salgado Alba que “desvirtuar, por exceso o por defecto, la relación entre lo médico y lo social es peligroso –y añadía- ya que la valoración médica, la psíquica o del estado mental, junto a la valoración física o funcional, es decir, lo que el anciano pueda hacer por sí mismo, unido a unos cuidados continuados, son la característica básica de la unidad geriátrica, que deben de seguir aplicándose incluso después de que el anciano reciba el alta médica.

Es evidente que un elevado número de pacientes de edad vanzada son atendidos por médicos de familia y estos debieran tener suficientes connocimientos de geriatría. En cada centro de salud debieran también contar con un equipo que pusiera en práctica la geriatría preventiva, y sobre todo con el asesoramiento en todo momento del geriatra.

¿Es habitual esta práctica, a día de hoy?

Esa es la gran pregunta que nos hacemos los millones de personas de avanzad edad que poblamos este país llamado España y que sigue viviendo la problemática del mundo de los ancianos.

sábado, 5 de marzo de 2011

La importancia de la Geriatría, como ciencia aplicada a los ancianos

-Primera parte-

En la década de los ochente mi casa era como un santuario de la sabiduría al estar bloqueado por infinidad de libros, carpetas con apuntes y revistas especializadas para posgraduados que trataban los aspectos básicos de los dos pilares más importantes de la sociedad; la medicina y la pedagogía. Mis hijas tenian a buen recaudo todo aquel mundo del saber, ya que andaban metidas en la posgraduación de sus licenciaturas de magisterio y medicina. La inmensa mayoría de aquellos libros bolaron con ellas al final de sus estudios, pero durante casi treinta años he seguido conviviendo con los restos de aquel compendio de su formación, como si se tratasen de unos invitados de piedra en mi propio hogar. Libros -especialmente los de medicina- que costaron en su día mucha "pasta gansa" ya que solo el tratado de Medicina Interna, el conocido Harrison, que es un libro tan gordo como el de "Petete" costaba algunos miles de pesetas y estuvieron conviviendo conmigo sin que yo les prestase la menor atención, a pesar de su valor crematístico y pedagógico.

Pero bueno esta lo bueno, y si para mis hijas al final todos aquellos textos han servido para su formación, como padre me siento más que satisfecho.

Lo curioso de todo esto es que hoy, con el paso del tiempo y en una edad como la mía donde precisamente lo que te sobra es tiempo, he tenido la ocurrencia de ojear algunos de aquellos libros que permanecen bajo mi tutela y entre ellos me he encontrado con algo que desde hace años me tiene preocupado; el mundo de la geriatría como ciencia de la medicina aplicada para los ancianos. Es tanto y tan ilustrativo lo que sobre este interesante tema he podido leer que no dudo ni un instante en colgarlo en mi blog para darlo a conocer en dos capítulos, ya que merece la pena resaltar parte de lo escrito hace casi treinta años por un selecto grupo de eminentes doctores que por aquella época impartían sus conocimientos, a la vez que ejercían su profesión en prestigiosos hospitales de Madrid.

Decía el doctor Salgado Alba, a la sazón Presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Jefe del Servicio de esa especialidad en el Hospital Central de la Cruz Roja de Madrid, que el aumento del número de personas mayores de 65 años ha creado una serie de problemas de orden económico, sociofamiliar y medicoasistencial que ha venido a favorecer el desarrollo de dos ciencias; la geriatría y la gerontología, que estudian el envejecimiento de los seres vivos, aplicando los aspectos preventivos, clínicos, terapéuticos, rehabilitadores y sociales en la salud y enfermedad de los ancianos. Con esta orientativa descripción voy a dar por cerrado de momento esta primera parte. La segunda se introducirá más profundamente en ese mundo de una vida más prolongada de las personas y los cuidados pertinentes que para ello son imprescindibles.

viernes, 11 de febrero de 2011

Las residencias privadas-al contrario que las públicas- crecen como hongos

Era algo que se veía venir. La privatización de las plazas en las residencias para ancianos era -parafraseando la novela de García Márquez- la crónica de una realidad anunciada. Decenas de empresas, invirtieron lo que tenían - y probablemente algunas, incluso lo que no tenían- construyendo por todas las comunidades autónomas toda clase de residencias donde acoger a los mayores que se ven forzados de la noche a la mañana a abandonar su domicilio habitual vencidos por el peso y los achaques de sus muchos años. La oferta a la carta de estas plazas, que dificilmente se llegan a cubrir hoy por hoy, es tan abundante como variopinta. Hay algunas de estas residencias para ancianos que funcionan saltándose a la torera normas elementales establecidas. Otras sin embargo son de tan alto standing, que solo admiten comparación con un hotel de cinco estrellas. Casualmente he tenido la oportunidad de comprobarlo personalmente al acompañar a un buen amigo, que tras una operación de rotula, precisaba de estar atendido adecuadamente (a falta de camas socio sanitarias en los hospitales) durante un solo mes. Dos mil euros le costará el ser huésped de una de estas primorosas residencias.

Esta gran oferta me hace temer lo peor; quizá confiaban en que el estado abonaría gran parte del costo de la estancia de los numerosos ancianos que se acogieran en las mismas. Pero las arcas están vacías e incluso endeudadas. Este fenómeno biene a tener una similitud con la burbuja inmobiliaria, donde en España se construyó en los últimos quince años un exceso de viviendas que ahora no hay dios que las compre. ¡Atención pues al devenir de los inversores que han construido excesivo número de residencias privadas! Igual se encuentran con dificultades para hacer frente a los créditos que la banca les concedió, confiados en que el negocio de los ancianos era el negocio del siglo.

Paralelamente a esta situación artificial creada (ya que son pocos los ciudadanos que puedan pagar tan altos precios por una plaza de residencias) los poderes públicos se han recreado y no han tomado la decisión de construir y gestionar mayor número de residencias públicas, con lo cual los ancianos se encuentran ahora completamente bloqueados sin tener acceso a residencia alguna.

Mal asunto, si se tienen en cuenta que la crisis va para largo. Seguro que los responsables políticos de cada autonomía se deben de estar preguntando con cierto agobio ¿Que hacemos con los viejos?. Dificil respuesta...

jueves, 3 de febrero de 2011

Temor ante el envejecimiento del envejecimiento

Era una noticia anunciada desde hace años. Incluso desde este mismo blog, en sus inicios, se trató en profundidad la problemática a la que habría que enfrentarse en el futuro ante el envejecimiento progresivo de la población. Comentaba en su día que llegaría un momento en que hijos de edad avanzada (ya envejecidos con el paso de los años) tendrían que cuidar de sus propios padres, los auténticos viejos, cuyo mal endémico no era otro que el verse abocados por el propio peso de su longevidad. La calidad de vida en este estado del bienestar en el que a trancas y barracas hemos vivido junto a los adelantos científicos que permiten prolongar nuestras vidas más allá de lo previsto, llegaría un momento en que las dificultades serían tan innumerables, como escasos los índices de natalidad, lo cual irremediablemente produciría un hecho real; la existencia de un mundo de ancianos, lo que conllevaría una imposibilidad de dotarles -como ahora- de los beneficios sociales necesarios para vivir dignamente hasta el fin de sus días.

Todos los países - del llamad primer mundo- se las ven y se las desean para intentar -reforma tras reforma- atajar ese mundo que se cierne sobre los viejos del futuro. Se habla ahora de establecer nuevas pensiones para problemas viejos. Lo cierto y bien cierto es que la demografía es un problema imparable y mucho tendrán que discurrir los cabezas pensantes para llevar a cabo sistemas de prestaciones similares a los hoy existentes. Dificil tarea ésta, ya que tienen en contra una terrible realidad. A la vista de ello los ancianos de hoy nos preguntarnos ¿Que será de los viejos del futuro?. ¿Que hacer con ellos?. Son preguntas sin respuesta, pero la amenaza está ahí, a la vuelta de la esquina como quien dice. Solo la pasividad en que se han venido comportando los gobernantes de todos los países en esa faceta, es lo que nos ha hecho llegar a ese punto de total incertidumbre que hos comienza a mostrarnos las orejitas del lobo y eso que la gravedad de la situación no ha hecho más que empezar. Ojala los dioses iluminen a los cabezas pensantes y eviten lo que parece inevitable. Ojala.

jueves, 20 de enero de 2011

El cáncer puede esperar

Como todas las cosas, también el cáncer - con toda su demostrada agrasividad - puede esperar. No es que ello sea demasiado frecuente, pero ocurrir ocurre. ¡Vaya si ocurre!

Yo mismo soy testigo y protagonista de ese "portazo" más o menos transitorio que le hemos dado a esta especie depredadora que deambula por doquier, cuando realmente se temía lo peor. Podríamos decir que la "fiera" esta dormida y de hecho lo está según los dictámenes médicos. Solo pues se trata de andarnos de pie juntillas para que siga en esa situación de reposo absoluto cuanto más tiempo mejor. Queda en la cartuchera -por si las moscas- las pócimas que se suelen aplicar para combatir a esta "bicha" insaciable que se presenta cuando menos lo esperas.

Albricias pues por esos frenazos en seco, que cada vez con mayor cuantía, vienen venciéndola los innumerables pacientes que se escapan de sus mortíferas garras por cualquier de esas inesperadas grietas que el destino les pone en bandeja de plata para salir echando leches.

Normalmente son las ganas de vivir lo que nos obliga a transitar por ese camino empedrado y lleno de dificultades, cuando nos enfrentamos en el fragor de la batalla en los peores momentos y eso es algo fundamental para ganar la pelea. Si la alta moral se tiene incluso en los peores momentos, que no será cuando -al menos- se le ha marcado un estop a esta terrible enfermedad y se la tiene sujeta y bien sujeta para que no siga jodiendo al personal.

Las añoranzas del ayer e incluso ¡porque no! las esperanzas de vivir intensamente el futuro que nos espera, es un arma imprescindible para alcanzar la meta que vislumbramos en el horizonte del mañana.

No cabe duda que la acumulación de grandes dosis de optimismo debe ir acompañada de una idea fija de desterrar la indignación y el desconsuelo, cuando el mal cancerigeno nos apriete en exceso. Como decían en los ejercitos de antaño, hay que seguir de pie firme y resistiendo lo indecible. Así se ganaron muchas batallas y muchas guerras. El mejor deseo pues, es el de perseverar y teniendo la fijación absoluta de que el cáncer puede ser sometido y frenado. Ese es el camino, en mi opinión, el único camino. Así con ese bagaje, el cáncer puedes esperar. ¡Y tanto que puede esperar!
Todo lo contrario nos lleva a que sea realidad aquello de "Antes morir que perder la vida".
Lo cual hay que reconocer que tiene guasa, pues por anticipado ya está anunciándose que te pongas como te pongas, de ésta no hay quien te salve. ¡Joder con la frasecita y sus consecuencias!

martes, 4 de enero de 2011

Leyendo espero...


Antes del día 2 de este mes podría decirse como la letra de aquel cuplé de los años 20 "Fumando espero...". Pero ahora la cosa ha cambiado y lo de fumar, parece que afortunadamente, esta en fase terminal. Así que a esperar toca, leyendo, como yo mismo lo hago (en la fotografía inserta que dedico a mis sufridos lectores), para conocer los derroteros por los que andaremos en el 2011. Es una buena forma de distraer la espera y por supuesto mucho más sana que la adicción a la nicotina que ahora se ve con horror como por ello fueron a la tumba antes de lo previsto.

El año viene plagado de retos. La problemática financiera derivada de esos "tiburones" que manejan la economía de países y gobiernos nos seguirá complicando la vida. Quizá los que mejor resistiremos la embestida( que no ceja) de esos desalmados seamos los muy mayores, ya que nuestra modestia en la vida cotidiana va pareja con la pensión que, al menos los de la mínima, hemos visto aumentada en unos euros más.

Los más perjudicados-sin duda- son los jóvenes. Lo tienen crudo y deberán ser conscientes de ello para formarse adecuadamente y poder alcanzar cualquier puesto de trabajo al que aspiren.

En cuanto a política...solo unos apuntes (pues la cosa está muy fea y no es cuestión de adentrarse en ese complicado mundo) ante las elecciones autonómicas y municipales de Mayo. El que crea que estamos ante unas primarias que provocarán incluso la caída de Zapatero, en mi opinión se equivocan de medio a medio y desde luego los que así piensan muestran no conocer al personaje.

De cualquier manera, tras el empandullo que ha provocado el hombre fuerte en su día del Gobierno de Aznar, cantándoles las "cuarenta en bastos" a Rajoy y compañía abre una brecha de imprevisibles consecuencias para la derecha española. El tiempo dirá...

De momento, lo que estamos leyendo en esta lánguida espera sobre el futuro inmediato no pinta demasiado bien el panorama, tanto a nivel internacional como en nuestro reducto de esta vieja España y si se me apura mucho, incluso en lo que afecta a mi salud personal envuelto - como estoy- en esa gran incógnita de mi propio futuro que de momento está en manos de los galenos.

Mientras las cosas se van esclareciendo y pasamos del negro al gris, seguiremos esperando a verlas venir...leyendo cada mañana la prensa diaria. Ello servirá para informarnos de lo que hay, y ya se sabe que una persona informada es una persona más responsable y por ello más preparada para acoger mejor cualquier sacrificio que se nos exija. Así que, a seguir con la lectura es lo que recomiendo hoy desde mi blog, en espera de mejores tiempos que los actuales.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Llegar a viejos

El aragonés Baltasar Gracian solía decir “todos desean llegar a viejos y, en siéndolo, no quieren parecerlo. O lo que es lo mismo, pasamos la mitad de nuestra existencia deseándonos unos a otros que cumplamos muchos años, pero cuando llega el momento en que hasta nuestro cuerpo nos va arrinconando poco a poco, todos quisiéramos volver atrás para iniciar de nuevo el maratón de nuestro recorrido por este mundo de dios.

Parece ser que los únicos que han sabido interpretar fielmente esta filosofía de la vida han sido los cabezas pensantes que dirigen los destinos de este antiguo continente que no levanta cabeza con sus conflictos económicos. Europa es hoy como un viejo cascaron que una vez en alta mar hace aguas por todas partes, debido al enfurecido y constante oleaje provocado por los vientos huracanados que emergen desde el exterior, empujado por ese terrorífico “mercado financiero” que la invade.

Obligados por ello, nuestros salvapatrias –presos de pies y manos por los mercaderes que les tienen acojonados- no encuentran más alternativa que obligar a todo bicho viviente que ha traspasado la barrera de los 65 años, a que continúen trabajando como si tuvieran menos años y que se olviden de que son ya viejos para ello. La “moviola” de la vida se ha puesto a funcionar y los que deseaban no parecer viejos (como decía nuestro Gracian) ven a ver cumplidos sus anhelos en un futuro próximo.

Así las cosas, asistimos –sin dar crédito a ello- a ver como países con derechos conquistados en tiempos pretéritos por la clase obrera, al grito ambicioso de “trabajadores del mundo uníos”, son derribados en la actualidad. ¿Qué es lo que queda de aquel grito de guerra, que fue capaz de arrinconar al inhumano capitalismo? Solo aquel sueño de unión de los “parias de la tierra”. Y ya se sabe –como decía Calderón de la Barca- que los sueños, sueños son.

Estos últimos días, cuando hemos visto las movilizaciones descafeinadas de los trabajadores en todas la ciudades europeas y muy especialmente –por la cercanía- a nuestros compatriotas, solo se me ocurre pensar que, los de siempre, nos vuelven a ganar la batalla para ir dejando vacía, poco a poco, la caja fuerte del caudal de los logros conseguidos.

Con su caballo de Troya, lleno de engaños, intentando convertirnos en una clase media, siempre con la soga al cuello del endeudamiento, y el caramelo envenenado del consumismo dislocado con el que intentan llevarnos al huerto de los posteriores reajustes a que nos obligan, para salir del paso, los maniatados jefes de gobierno, que no son, a la postre, más que unas simples marionetas en manos del gran capital.
Eso es lo que hay y ya quisieran muchos de los desheredados volver con la moviola del tiempo a los años 20 del siglo pasado en que el capitalismo ladraba asustado que un “fantasma recorría Europa” refiriéndose al marxismo al que tanto temían. Hoy, ganadores ellos, le han dado la vuelta a la tortilla y el “fantasma que recorre Europa” no es otro que el capitalismo crudo y duro en el que nos toca malvivir.

Los que observamos desde la senectud (y nuestras pensiones de hambre) todo cuanto ocurre, no hacemos más que reflexionar sobre el futuro que les aguarda a las generaciones venideras y por supuesto a las de hoy, que son, a fin de cuentas, unas generaciones completamente domesticadas y cada vez más vulnerables ante el poder financiero mundial que se fortalece a medida que avanza su expansión, convirtiéndoles en unos guiñapos sin fuerza alguna. ¡Pobres diablos!

Un año más (el entrante 2011) anhelamos un mundo más justo, aspirando a que no nos sigan hurtando derechos conquistados y evitar la reiterada sumisión ante el fuerte. En tan difícil situación, sólo nos queda aguantar a pie firme todo cuanto sea necesario, ya que de no hacerlo, a las futuras generaciones se les pasará factura. De hecho, ya lo están pagando en sus propias carnes y la cosa no ha hecho más que empezar. ¡La que les espera va a ser morrocotuda!
Deseemosles lo mejor para el año próximo y los venideros. Falta les va a hacer a nuestros descendientes. De momento levantamos la última copa de cava del 2010, para que la “tierra les sea leve” en el calvario que les espera. ¡Va por ellos!

domingo, 12 de diciembre de 2010

¡A vivir que son dos días!

Parece ser que mi escrito anterior ha llegado - de manera inesperada- a una determinada persona, cuya amabilidad se refleja en el contenido de su comentario que hace al pie del mencionado artículo que trataba sobre "Cáncer y telefonía móvil".
El amable comunicante me cuenta que "Evidentemente usted no me conoce y yo no le conozco a usted. Entre otras cosas lindas que me dedica y que muestra su calidad como persona me desea lo mejor en mi lucha contra ese cáncer que se ha presentado sin invitación alguna por supuesto y por ello me dice que "no me rinda nunca, ya que quien lo hace ante una adversidad muere en vida y que las luchas no conocen edad para el que nació guerrero".
Cuando un hombre de 39 años - como detalla en su escrito- es capaz de trasladar tal estado de ánimo, más se reafirma uno en la grandeza de la humanidad, a pesar de sus luces y sombras a las que tan acostumbrados estamos a vislumbrar cuantos ya llevamos muchos años a nuestras espaldas. La vida hay que aceptarla tal como es y cuando con frecuencia solemos decir "A vivir que son dos días", no hacemos más que reafirmarnos en que hay que aprovechar bien el tiempo en nuestra andadura por este mundanal ruido.
El azar de la vida es como es y las circunstancias son en ocasiones las que son y no las que deseáramos que fuesen. La experiencia de quien - como es mi caso- se encuentra ya en el umbral de los ochenta te hace ver que todo es más simple de lo que parece y cuando uno se encuentra de sopetón con gente tan formidable como mi amabilísimo comentarista, se olvida de las cosas menos gratas y solo vale lo dicho.¡A vivir que son dos días!

martes, 23 de noviembre de 2010

La espada de Damocles del cáncer y la telefonía móvil

Cuando me encuentro en pleno proceso de intentar hacer frente a un cáncer de hígado que se me ha detectado hacen unos días, recibo en mi correo la siguiente información "Cientos de casos de cáncer cerca de antenas de telefonía móvil. La Asociación de afectados de Navarra por los campos electromagnéticos (ASANACEM) y de Valladolid (AVAATE) han realizado un excelente trabajo de recopilación de casos de cáncer ocurridos en las inmediaciones de antenas de telefonía móvil".

Lo primero que me viene a la mente es que vivo a unos cien metros de distancia de una de estas estaciones de las que emanan los efectos nocivos electromagnéticos, tantas veces denunciados como desoído por los organismos competentes. Se ha demostrado hasta la saciedad que las grandes operadoras de telefonía móvil se pasan por el arco del triunfo ordenanzas municipales, y sentencias que les obliga a desmantelar estas antenas. Su poderío es tan enorme y los intereses que se mueven a su alrededor son de tal calibre que actúan como si ésto fuera su finca propia. El peligro, ya hace años se dijo desde los medios de comunicación, que estaba en las azoteas. Pero parece que aquello quedó en el más recóndito de los olvidos. Los millones de publicidad que llegan a esos medios parece ser que los ha enmudecido por completo. La Organización Mundial de la Salud, sigue sin concretar nada en relación a la telefonía móvil. No es extraño que ello ocurra, si se tiene presente la actitud de unos de sus prestigiosos miembros (el doctor Repacholi) que tras afirmar los perjuicios que arrastraban tras de sí todo cuanto se circunscribe en rededor a la telefonía móvil, pocos meses después cambiaba de opinión. Algunos millones se dijo que andaban por medio y al final el citado investigador dejó su puesto en la OMS.

En fin, en esta tragedia encubierta es seguro que llegará el día que al igual que ha ocurrido con la constatación oficial en todo el mundo con la causas de millones de muertes que ocasiona el tabaquismo (en España supera los 50.000 al año), después de transcurridas muchas décadas, las grandes tabaqueras no han tenido más remedio que doblegarse ante la realidad, tantas veces negada desde su gran poderío.

Mientras eso ocurre, la proliferación del cáncer y sus circunstancias mortíferas continuaran produciéndose, mientras la cuenta de dividendos de las grandes multinacionales de la telefonía móvil iran en aumento día a día, caiga quien caiga.

De momento a cargar con el cáncer cada cual, esperando que mientras hay vida hay. esperanza...

viernes, 29 de octubre de 2010

Adios al irrepetible Marcelino

En Madrid, en el hospital "Severo Ochoa" donde me encuentro en plena vorágine de médicos que me llevan a cabo una profunda revisión, como corresponde a todos los viejos, que llenos de achaques vamos haciendo camino en esta nuestra ya larga vida, me entero de la gravedad de la situación que afecta a la salud de Marcelino Camacho. Dos días después, los medios de comunicación dan cuenta del fallecimiento de este irrepetible luchador en pro de los derechos de los trabajadores, que tanto desde CCOO como desde la dirección del Partido Comunista de España dejó una profunda huella y nos dió una magistral lección de honestidad, lucha y resistencia a cuantos ideologicamente seguiamos sus pasos.

El Mandela español, con sus años y años de cárcel e indestructible trayectoria ante el desaliento de ir siempre en contra del poder de la derecha (esa que ahora se autodenomina, sin sonrojarse, que es el partido de los trabajadores, pero que entonces bien torturaba y mandaba a presidio por el solo hecho de no tolerar abusos de poder) se nos ha ido con la discreción de la que siempre hizo gala.

En el hospital Puerta de Hierro -cuando le ingresaron a mediados de esta semana- los auspicios no ofrecian demasiado optimismo. A sus 92 años cualquier viejo se ve afectado por un cúmulo de deterioros, que ni tan siquiera Marcelino pueden soportarse. Es ley de vida, suele decirse. Pero lo peor es que esta vida del camarada perdido, no ha sido -ni es- una vida cualquiera. Era y ha sido hasta última hora la vida de un ser irrepetible, al que se le recordará siempre.

Adios Marcelino. Hasta siempre.

jueves, 21 de octubre de 2010

Se abre el melón de las pensiones

Parece ser que esta medida, antipopulista donde las haya, va a ser una cruda realidad. Hace años, gobernando el PP, ya surgieron desde su seno voces que alarmaron a la ciudadanía. Concretamente un asesor de José Mª Aznar, el profesor Barea, recomendaba aspectos de medidas más o menos en la misma línea que ahora se piensan llevar a cabo en relación a reajustes sobre pensiones.

Lo mismo le ocurrió al Gobierno presidido por Felipe González, cuando casi al final de su mandato nos recomendaba aquello de los planes de jubilación privados, que por cierto la crisis que estamos viviendo se ha llevado por delante en todo el mundo el ritmo regular de ésta anunciada panacea para la vejez.

Los citados gobernantes hicieron oídos sordos, entre otras cosas por no alarmar al personal. Sin embargo, llega ahora Zapatero y echándole más valor que el Guerra (famoso torero en su época por sus dotes de valor en los ruedos) y en contra prácticamente de todos (partidos políticos, sindicatos, funcionarios, medios de comunicación etc.) coge al toro por lo cuernos y en vísperas de campañas electorales se enzarza en este aparente sinsentido de meterle mano a esa modificación en las pensiones para llevarla a efecto allá por los años 2.025 o 2.030.

Si lo cómodo para él, era no haberse metido en ese jardín y dejar que allá se las compusieran los gobernantes cercanos a esa época del futuro, no se entiende en absoluto como y por que se decide en momentos tan complicados a abrir el melón de las pensiones.

Ante ese dilema de hacer lo que se debe, me viene a la memoria la frase del histórico personaje alemán Otto Von Bismarck, que allá por los años 1880 dijo que “El político piensa en la próxima elección; el estadista en la próxima generación”.

Con esta alusión sobre como debe actuar un líder, no quiero encumbrar al presidente del actual gobierno de España a la categoría de estadista, pero de lo que no tengo la menor duda es que no piensa demasiado en el calendario electoral que se le viene encima, puesto que éste comienza ya el próximo 28 de Noviembre en Cataluña y concluye en las legislativas de Marzo del 2012, pasando por la prueba de fuego de las autonómicas y locales en Mayo del próximo año. Con este rosario electoral ante sus narices, solo puede pensarse que este hombre es tonto de remate. Muchos son los que eso piensa de él desde hace tiempo, pero no es menos cierto que no da puntadas sin hilo y él sabrá en que fundamenta su atrevimiento.

Algo que me da mucho que pensar, es que los franceses están cercando con severas huelgas al Presidente de la República, entre otras cosas, por ampliar en dos años la edad de jubilación, cosa – por otra parte- que ya están llevando a cabo en Alemania, Inglaterra, Portugal e Irlanda. ¿Acaso se han vuelto idiotas sus responsables políticos?

Ahí dejo la pregunta, para que la resuelvan los cabezas pensantes, como lo es doña Soraya Saenz de Santamaría que recientemente predijo que los presupuestos para 2011 son el testamento político del Presidente del Gobierno; los últimos que va a presentar, con más paro, más deuda, y más recortes, porque los próximos serán los del Gobierno del PP.

Eso sí que es pensar en las próximas elecciones, que por cierto ya da por ganadas. Es decir que ya vende la piel del oso antes de cazarlo.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Labordeta, el anciano adolescente


Intencionadamente he dejado transcurrir unos días, a la espera de que tras la avalancha laudatoria, más que justificada, hacia el siempre rebelde José Antonio Labordeta fuera decreciendo, para exponer mi personal opinión sobre este ídolo del pueblo español en general y muy en particular del de Aragón.

Si la adolescencia responde a la etapa previa a la juventud de una persona, permítaseme que considere a este genial aragonés como el hombre que no llegó a disfrutar del sabor compensatorio de una vida un tanto agitada, como lo fue la suya, que no es otro que el sentirse plenamente abuelo durante muchos más años, y es por eso por lo que hago coincidir su estado de adolescencia con la autentica ancianidad, cuando ésta todavía le pillaba aún a larga distancia. ”La Parca”, con su guadaña maldita, nos lo arrebató antes de hora. Mucho antes de que sus nietos fueran creciendo más aún a su lado, sobre todo ahora que la familia disponía de él a jornada completa, tras su vida inquieta que le transportó de un lugar a otro “cantándole las cuarenta” a quien se hacia acreedor a ello y por supuesto denunciando las injusticias por doquier. Sin duda Labordeta fue el paladín de la libertad merced a ese espíritu rebelde, mezcla de libertario y bohemio característica esencial de su personalidad, lo cual probablemente no le permitió la convivencia plena con los suyos. Él era en el fondo uno más de esas personas entregadas en pro de las causas justas, anteponiendo sus objetivos por encima de su propio interés personal. Este singular aragonés fue siempre así. Él consideraba que merecía la pena luchar sin reparar en esfuerzos y sacrificios. Precisamente por ese afán continuado Labordeta pasa a ocupar, por derecho propio, un lugar en la historia junto a otros grandes hombres y mujeres que le han precedido en la defensa de un ideal sobre todas las cosas.

Así fue su trayectoria a lo largo de medio siglo, y de él puede decirse que murió con “las botas puestas”, ya que hasta hace unos meses aún intentaba –aunque con menor energía- el mandar “a la mierda” a quienes pretendía desviarnos de ese camino recto por el que tanto peleó.

Quienes le guardan un profundo cariño – que son legión- le llaman afectuosamente “el abuelo”, pero el epíteto no es real, ya que Labordeta tenía aún cuerda para rato y con ello haber logrado ser el autentico abuelo que nunca lo fue, ni por edad (hoy 75 años es un paso más en la plena madurez), ni por su rasmía, dispuesto a dar mucha guerra antes de cumplir los 80, ni por que la tranquilidad en el hogar no llega a esta clase de personas hiperactivas hasta que no se traspasa el umbral de los 85 años, con su acumulación de recuerdos y la felicidad de su entorno familiar.

Desgraciadamente la realidad se ha impuesto y este adolescente pre anciano se nos ha ido casi a hurtadillas, anticipando en exceso su “fecha de caducidad” que es la que le hubiera acreditado como un autentico abuelo. Para muchos octogenarios, Labordeta nos ha dejado en la flor de la vida. Una vida ejemplar e irrepetible. Con él se rompió el molde. Y bien que lo saben los aragoneses.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Vicente: Un joven que ha superado ya los 80 años

Afortunadamente hay muchos "jóvenes" octogenarios que, a pesar de su avanzada edad, se encuentran como un pincel gracias a la vida deportiva que suelen practicar. Uno de estos privilegiados es Vicente (un pariente cercano) que sin él buscarlo lleva una vida saludable merced al deporte que desde bien joven viene practicando. Lo chocante es que él y muchos como él, no son conscientes de que la salud no se cuida sola y que hay que protegerla, entre otras muchas formas, con estas costumbres deportivas que llevan a cabo.

Cuando uno recuerda a un jovencisimo Vicente batiéndose el cobre defendiendo bajo los palos de su portería los colores de su equipo El Ducal, y años más tarde como ágil pelotari o jugando al tenis, se explica que traspasados ya los 80 años, se encuentre en tan excelente forma física.

Una envidia sana -mezcla de admiración y deseo de hacer lo que él realiza- me recorre todo el cuerpo al contemplar las zambullidas que en la piscina o en el mar realiza con monótona costumbre cada día, nadando a brazo partido contra los oleajes o en las cristalinas aguas remansadas en la piscina. Sana costumbre, que le mantiene fuerte como un roble, y que con frecuencia complementa con paseos en bici o gozando del automovilismo en su coche "Magda", que con gran ilusión - y su buen dinero, que nadie le ha regalado y que con largos viajes por la mayor parte del país consiguió como representante de una modesta empresa dedicada a la venta de piel para zapateros remendones- ahí es nada la de miles de kilómetros que se ha echado al cuerpo el bueno de Vicente, este joven octogenario que es todo un ejemplo, para quienes nos dedicamos, como todo deporte al "sillón bol"o a emborronar páginas en alguna que otra colaboración periodística y en este blog de "Mayores en apuros". Apuros, precisamente que -entre otros- serán en los que nos veremos la inmensa mayoría de octogenarios que nos dedicamos a ver por la tele, el fútbol, el tenis, el baloncesto, las motos, la formula-1 y lo que nos echen.

¿Como podemos tener aspiraciones a convertirnos en cualquiera de estos "Vicentes" que saben dar movimiento al esqueleto de manera ordenada?. Crudo lo tenemos viejos amigos. Crudo lo tenemos.

martes, 24 de agosto de 2010

Indignación en Valencia por el abandono de 1800 ancianos

En pocas ocasiones he criticado desde este blog a políticos y gobernantes y no por falta de ganas, ya que sus actuaciones en algunos casos concretos dejaban mucho que desear. Pero en esta ocasión, a la que voy a hacer referencia, la actitud de la Consejería de Bienestar Social de Valencia ha hecho lo que ningún gobierno autonómico se ha atrevido a hacer; abandonar a su suerte a 1.800 ancianos acogidos en distintas residencias privadas, pero concertadas con la Generalitat, por cuyas plazas abonaba el 80% del costo de las mismas. Esta información que he leído a través del diario valenciano "Levante" del día 24 de Agosto me ha indignado tanto como a las familias de estos pobres viejos incapaces de valerse por si mismo y que a partir del día 1 de Septiembre quedarán en la puta calle, si el Gobierno de Francisco Camps ( imputado en la trama Gurtel) sigue en su decisión de no renovar el contrato de concertación con las residencias privadas en las que estaban instalados estas personas de avanzada edad. No extraña las movilizaciones llevadas a cabo contra la Generalitat e incluso las declaraciones de indignación de familiares y allegados que acusan a los responsables de este abuso de poder y de una actitud injusta a todas luces. No se cortan ni un pelo cuando dicen alto y claro que esas plazas se pagan con el dinero de los contribuyentes, y que al Consell le importan una mierda como se encuentren los afectados. Es una vergüenza - dicen- lo que pasa en esta Comunidad valenciana.

Según se detalla en el Levante, las familias no esperaban esta "estafa" aunque siempre -los gobernantes valencianos- lo que hacen es vender humo continuamente, cuando la realidad es que esta Comunidad es un desastre en materia social.

En una palabra, este humilde blog se solidariza con todas esas familias y por ello se une a está más que justificada indignación que muestran contra este atropello con los más débiles de la sociedad. Hasta ahora no había un caso igual de indignidad de unos gobernantes insensibles al dolor y al padecimiento. Son en definitiva el garbanzo negro de todo el país.

¡Insensatos! eso es lo que son los Camps y compañía, unos insensatos sin sentimientos ya que si tienen dinero sobrado para cubrir esos multimillonarios eventos de la Formula-1 y de las Grandes regatas portuarias, entre otros derroches del dinero público, y sin embargo ahora han debido decir- sin avergonzarse de ello- ¿Que hacemos con los viejos?. De momento, enviarlos a la calle y se acabó el problema. ¡Que brutalidad señor Camps! ¡Que brutalidad!.