jueves, 17 de septiembre de 2009

Nunca se es demasido viejo para aprender

Todos los abuelos que en el mundo son, seguro que estarán totalmente de acuerdo con la frase que titula este comentario. De los viejos, siempre se ha dicho, "muriendo y aprendiendo".

Esto mismo es lo que deben haber pensado los sesudos políticos que nos gobiernan en esta tierra aragonesa ( una de las de mayor extensión de España y también con una de las poblaciones más envejecidas de Europa).

Debe ser por ello, por lo que el Gobierno autónomo de Aragón, ha decidido - según su nota de prensa nº 2.387/2009- el poner a diposición de los Mayores toda una infraestructura que permita a los más de 100.000 ancianos asociados en los 28 hogares esparcidos por todo el territorio, introducirse en la red de Internet e incluso perfeccionar su utilización merced a una serie de cursos.

Todo ello (gasto de profesorado y equipamientos) estaría más que justificado, si los miles de ancianos tuvieran una adecuada red de Servicios de Estancia Diurna, unas residencias para cuantos no validos las precisan y una atención a domicilio de la que muchos carecen. Es decir, poner en marcha por orden de prioridades en primer lugar lo más necesario. Sin embargo, esto no se hace, y para cubrirlo con una cortina espesa que no deje al descubierto el cúmulo deficitario existente, nos muestran la cara agradable de entretener al personal por los caminos de internet.

A la vista de los visto, no se si profundizar - una vez más- en mi crítica severa hacia los ineptos gobernantes que sufrimos o meterles una andanada con la retranca que los viejos solemos emplear, como he hecho en la sección de Mayores del diario digital CRÓNICA DE ARAGÓN
(http://cronicadearagon.es/wordpress/?p=5712 ), en la que bajo el titular humorístico "Que bonito es Aragón y que majo los sociatas" les brindo -para que lo hagan llegar a todos los mayores de Aragón - las inteligentes recomendaciones del doctor Letamendi, que dicen así:
"Vida honesta y ordenada
usar de pocos remedios
y poner todos los medios
en no preocuparse por nada.
La comida, moderada.
Ejercicio y diversión.
Beber con moderación.
Salir al campo algún rato.
Poco encierro y mucho trato
y continua ocupación".

En fin, amigos y amigas, que más vale tomarnos las cosas con pitorreo, antes que coger un mal berrinche. Yo en principio tomo nota para seguir las recomendaciones del doctor Letamendi, mientras espero a que el orden de prioridades se cumpla. "Muy largo me fiáis"... como decían en el Don Juan Tenorio de Zorrilla.

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