jueves, 9 de julio de 2009

La tercera parte de algo vale más que la mitad de nada

Esta frase se la oí decir por primera vez a mi abuela Trinidad cuando yo era un chaval allá por los años 40 o quizá antes. Ella, que había nacido a mediados del siglo XIX no se expresaba demasiado bien en castellano, pero a su manera y en lengua vernácula valenciana nos decía cosas muy profundas, como lo es la que encabeza este escrito.

Venía a decir con ello, que más valía obtener ya una parte del todo que confiar a conseguir de inmediato la mitad o el todo por completo.

Traigo todo esto a colación al examinar -tras haber sido muy crítico- lo que en el paso de los años se ha llevado a cabo en materia de asistencia a las personas de avanzada edad. Lo conseguido hasta hoy mismo es como para celebrarlo, pero con reservas, ya que falta mucho por lograr. Es -valga la comparación- como si fuéramos a jugar al "Bingo" y cantásemos una "Línea". El regocijo por conseguir este premio, nada tiene que ver con el alegrón que te produce el hecho de completar la cartulina y "cantar" ¡Bingo!.

Vistas así las cosas, podriamos decir que hemos "cantado" solamente ¡Línea! en lo referente al desarrollo de las atenciones que deben tenerse para con los ancianos, las cuales al día de hoy son las siguientes:
* La sanidad, tanto primaria como hospitalaria es gratuita.
* Los productos farmacéuticos -para los mayores- son igualmente gratuitos.
* Las pensiones (más mal que bien, referente a la cuantía) están garantizadas
* Los transportes ferroviarios para mayores, gozan de un descuento aceptable
* Cada año (fuera de temporada) se ofrecen viajes en el INSERSO a precios muy
reducidos y en hoteles de alto nivel. A pesar de ello, estos viajes resultan
inaccesible a los jubilados de pensiones mínimas.

En lo concreto en Zaragoza capital se cuentan con lo siguiente:
* Centros de estancia diurna (aunque insuficientes) en donde previo pago del
25% de la pensión el anciano esta atendido en todos los aspectos
fisioterapeúticos y geriatricos desde la mañana hasta la noche, con desayuno,
comida e incluso servicio de transporte a cuantos lo precisan. Existe lista de
espera, aunque un orden de prioridades atiende a los que más lo precisan.
* En cuanto a las residencias (insuficientes plazas) se acoge a los no válidos, y el
acogido debe contribuir con una parte importante de su pensión.
* La asistencia a domicilio es un servicio en clara progresión (aunque la lista de
espera es más de un año) y se procura dar prioridad a los casos de mayor
necesidad. Este servicio es completamente gratuito.
* La teleasistencia es un instrumento telefónico que se lleva incorporado a la
persona y resulta de gran utilidad en casos de emergencia. Es gratuito.
* Los comedores en los centros de convivencia ofrecen un menú de 3 Euros.
* Otros servicios, como gimnasia o piscinas de hidroterapia se ofrecen previo
pago de una módica cuota.
* Otro aspecto positivo es la tarjeta gratuita para el uso del transporte público
en la ciudad.
* El uso y disfrute de los centros de convivencia en cada barrio, con sus
bibliotecas, prensa diaria, aprendizaje, práctica y utilización de Internet, así
como servicios de bar y salas de juego e incluso (previo pago módico) las
dependencias de peluquería y podología.

A fin de cuentas, los ancianos disponen al día de hoy de una parte de ese ambicioso proyecto, que ampara la Ley de Dependencia, que nuestros gobernantes deben cumplir y hacer cumplir. Cuando se alcancen sus beneficios por completo, podremos decir ¡Bingo!. Mientras ese día llega (probablemente a paso de tortuga) nos resignamos a cantar ¡Línea! y daremos por bueno el consejo de mi abuela, de que al menos tenemos esa tercera parte del todo. Con ello, vamos haciendo camino al andar, como dijo Machado.

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